(Cundinamarca, febrero 26 de 2026). Con una inversión de $381 millones, la Gobernación de Cundinamarca, a través de Empresas Públicas de Cundinamarca (EPC), puso en marcha la actualización e implementación de los Planes de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS) en diez municipios del departamento, con el propósito de transformar el manejo de basuras y reducir el impacto ambiental.
La iniciativa se desarrollará en Apulo, Albán, Anolaima, Viotá, Tausa, Mosquera, Bojacá, La Calera, Guataquí y Nariño, beneficiando a 226.465 habitantes que verán mejoras en la recolección, el aprovechamiento y la cultura ciudadana frente a la correcta separación de residuos.
Más que un requisito normativo, los PGIRS se convierten en la hoja de ruta para que los municipios optimicen sus esquemas de aseo, hagan más eficientes sus rutas de recolección y disminuyan la cantidad de residuos que llegan a los rellenos sanitarios.
Un proyecto de alto impacto
La meta es reducir en un 45% las toneladas que se entierran cada año, extendiendo la vida útil de los sitios de disposición final y generando ahorros a largo plazo.
El proyecto contempla cuatro componentes estratégicos: diagnóstico y optimización operativa de rutas; inclusión social con censo y caracterización de recicladores de oficio para su formalización; estrategias pedagógicas sobre separación en la fuente; y estudios para la implementación de tecnologías de tratamiento de residuos orgánicos e inorgánicos.
“Esta inversión permite estructurar rutas de reciclaje eficientes, dignificar la labor de los recicladores y educar a la ciudadanía. Es una apuesta directa por la economía circular en Cundinamarca”, señaló Jorge Enrique Machuca López, gerente de EPC.
La ejecución inició en enero con mesas de trabajo técnicas en los municipios priorizados, dando paso a una estrategia que busca cambiar el modelo tradicional de disposición de residuos por uno basado en el aprovechamiento, la sostenibilidad y la corresponsabilidad ciudadana.